martes, 25 de enero de 2011

Los hombres que no amaban a las mujeres

Interesante, resulta toparse donde uno menos se lo espera, con una producción cinematográfica como esta, cuando vi la portada y el título, sentí atracción y miedo, la chica en primer plano con una personalidad darketa, punk o emo, al fondo, el retrato de una mujer rubia totalmente opuesta en imagen a ella, el título era más tentador todavía: Los hombres que no amaban a las mujeres, por supuesto, después de leer a Susan Forward, uno entiende de inmediato que el título se encierra en una palabra: misoginia, los hombres que odian a las mujeres.

Tuve miedo y el miedo, me llevó también a comprarla en esa tienda de películas de Ñuu Oko (Pinotepa Nacional). No, no, no soy una analista capaz como para hacer una crítica cinematográfica, mucho menos literaria, de la obra original basada en el primer libro de la Trilogía Millenium que el autor y periodista de conciencia social de origen sueco Stieg Larsson, dejó a su muerte en el 2004, de acuerdo con la información proporcionada en la Internet, declaró haber escrito esta obra por las tardes después del trabajo para su propio placer.

Y sí, vaya placer que nos causa, si así está la película, ya me imagino cómo será de ameno y tentador el libro, estoy en la búsqueda del mismo, ya llegará a mi, ya tendremos el gusto de encontrarnos, donde menos lo espere, como esta película, donde el personaje de Lisbeth, me dejó una sensación de seguridad inmensa, ignoro hasta ahora, si corresponde tal cual al descrito por el autor sueco y la mera verdad, no me importa, su personalidad antisocial, me hizo relajarme sin el menor pudor, esa mujer menuda, pequeña, de apariencia inofensiva, capaz de pelear con hombres a pesar de ser superada en número y fuerza, una pequeña mujer, disciplinada, inteligente, sin quitar la vista del objetivo señalado, alguien podría tachar esta cinta de violenta, pero en todo caso, la violencia sirve en esta obra para demostrar, que una mujer, no importa su complexión y tamaño, puede afrontarla, siempre y cuando no se venza, no se deje encerrar en el círculo del agresor. Lisbeth es una mujer que lucha y ni siquiera es necesario para el autor sueco, describir, cuál es la vida que ha llevado, sin embargo, hace alusión a ella, sugiere una infancia también violenta en el seno familiar.

El personaje de Lisbeth menciona un derecho humano y clave en la vida de cualquier persona: Todos tenemos secretos. La escena donde se desarrolla el único y pequeño encuentro entre su madre y ella es fundamental, para explicar por qué después de tanto abuso y dolor experimentado, la opción de Lisbeth es blindarse como textura de caracol que al fracturarse se regenera por naturaleza:

-Lisbeth ¿tienes un hombre?
-Hay uno, pero no hay que enamorarse, eso tú lo sabes mejor que nadie.

Esta película, estrenada en el 2009, es exquisita, mantiene la atención todo el tiempo y deja una sensación de frescura y esperanza, asegurando que aún dentro del caos, de la muerte, puede nacer la vida.

Nota: todo se pone mejor, si al volver por segunda vez a la misma tienda de películas, te informan que la trilogía completa fue llevada al cine...

lunes, 10 de enero de 2011

Temores

I

Mamá:
tengo miedo a la oscuridad
el librito ese, nunca sirvió
tampoco la oración,
el oso de peluche,
ni las palabras mágicas.
Te extraño.


II

Ella murió
finalmente
Todavía allí,
me acosté a su lado
en la misma cama
para abrazarla por última vez
aunque estuviera muerta.
En ese momento sentí
que me faltaba el aire
como si me hubiesen
cortado la respiración.

Lady Laura: Roberto Carlos

Tengo a veces deseos de ser
nuevamente un chiquillo.
Y en la hora que estoy afligido
volverte a oir.
De pedir que me abraces y lleves
de vuelta a casa
Que me cuentes un cuento bonito
y me hagas dormir.
Muchas veces quisiera oirte
hablando sonriendo:
“Aprovecha tu tiempo
tú eres aún un chiquillo”
A pesar la distancia y el tiempo
no puedo olvidar.
Tantas cosas que a veces de ti
necesito escuchar
Lady Laura, abrázame fuerte
Lady Laura, y cuéntame un cuento
Lady Laura, un beso otra vez
Lady Laura
Lady Laura, abrázame fuerte
Lady Laura hazme dormir
Lady Laura, un beso otra vez
Lady Laura.
Tantas veces me siento perdido
durante la noche
Con problemas y angustias
que son de la gente mayor.
Con la mano apretando
mi hombro seguro dirías:
“Ya verás que mañana las cosas
te salen mejor”
Cuando era un niño
y podía llorar en tus brazos
Y oir tanta cosa bonita
en mi aflicción
En momentos alegres
sentado a tu lado reía
y en mis horas difíciles
dabas tu corazón
Lady Laura, abrázame fuerte
Lady Laura y cuéntame un cuento
Lady Laura y hazme dormir
Lady Laura
Lady Laura, abrázame fuerte
Lady Laura llévame a casa
Lady Laura y cuéntame un cuento
Lady Laura
Tengo a veces deseos de ser
nuevamente un chiquillo
El pequeño que tú todavía
aún crees tener
Cuando a veces te abrazo y te beso
en silencio entendido
Tú me dices aquello
que yo necesito saber
Lady Laura, abrázame fuerte
Lady Laura, y cuéntame un cuento
Lady Laura, un beso otra vez
Lady Laura
Lady Laura, abrázame fuerte
Lady Laura, y llévame a casa
Lady Laura, un beso otra vez
Lady Laura
Lady Laura, Lady Laura, Lady, Lady, Lady, Lady, Lady Laura
Lady Laura, Lady Laura, Lady Laura

lunes, 15 de noviembre de 2010

Al maestro...con cariño

Cuan infeliz y miserable

debe ser tu vida

¡Maestro!

al pretender

atentar contra uno

de mis pequeños hijos

Yo soy la madre

¡Maestro!

y

sin embargo

no te maldigo

a leguas se divisa

que a gatas

puedes contigo

¡vive!

¡vive muchos años!

¡Oh gran Apóstol!

Misionero

de textos gratuitos

No existe mejor infierno

que el que obtienes

muy temprano

al mirarte en tu espejito.

Lamento de los cachorros

Por las noches

cuando los cachorros tienen sueño

se acurrucan al lado de su madre.

Ellos conocen su olor, su calor

el sabor de su saliva al lamerles el cuello

antes de que el cansancio logre cerrar sus ojos.

Por las noches

cuando los cachorros tienen sueño

en ausencia de la madre

olfatean angustiados el maternal aroma

sus húmedas, agudas naricitas

dirigen su atención hacia la luna

mientras la contemplan gimen,

aúllan,

hasta que el cansancio logra cerrar sus ojos.

Por las noches…

Sin palabras

No quiero volver allí

allí el miedo me embarga

algo, alguien

somete mi voluntad

abre mi boca

introduce una bolsa

de plástico con fuerza

traspasando mi garganta

obstruyendo

mi espíritu

mi respiración.

¡No quiero volver allí!

¡No me pidas volver allí!

A la caja de cristal

al cuarto de espejismos

podría desplomarse

otra vez herirme

podrían destrozarme

sus afilados vidrios.

miércoles, 10 de noviembre de 2010

Preñez

Siempre ocupada

en seducir hombres

capaces de hacerla madre

para mitigar

su añeja soledad

la Chaneca

solo consiguió

enloquecerlos de temor

sin poder

absorber un solo esperma

su vientre, se preñó

de frustración y tormento

al paso de los siglos

parió niños de viento.